Aprende a trasmutar todas las anomalias a travez de una buena nutricion, amor y armonia. YO SOY un ser de rayo violeta YO SOY la perfección que Dios desea
Wednesday, July 6, 2011
Sunday, July 3, 2011
BICARBONATO SÓDICO CONTRA EL CANCER
"Los fármacos usados en cáncer, tan caros como inútiles"
Este es el titular de la portada de la revista Discovery DSalud Nº 109, actualmente a la venta.
Si lo que plantea el reportaje es cierto, los tratamientos clásicos empleados en la lucha contra el cáncer no sólo resultan totalmente ineficaces sino que, además, pueden ser incluso perjudiciales, limitándose a alargar la agonía de quienes padecen la enfermedad en su fase más crítica.
"Lo único que se consigue con ellos (se refiere a los medicamentos convencionales) es prolongar la existencia unos meses y a costa normalmente de una calidad de vida muy inferior, porque ninguno ha demostrado jamás que permita superar un cáncer"
Se plantea el negocio farmacéutico que existe detrás de esta enfermedad como la razón fundamental por la que se rechazan alternativas terapéuticas no agresivas que han resultado eficaces en muchos pacientes.
"Hay oncólogos (leemos en la revista DSalud) que creen de verdad que cuando no hay ya nada que ofrecer a un enfermo... su obligación ética es proporcionarle hasta quimioterápicos que jamás se han probado siquiera en los tipos de cáncer que padece."
Sin embargo, se impide que los tratamientos no convencionales se apliquen alegando que no están contrastados empíricamente, a pesar de haber resultado altamente efectivos en muchísimos casos.
Este reportaje, firmado por Francisco San Martín, es completado por otro que aparece en el mismo número que informa sobre el uso de BICARBONATO SÓDICO como una de las alternativas de tratamiento.
"Las células cancerosas (se afirma en este segundo reportaje, firmado por Antonio E. Muro) precisan de un entorno ácido para crecer y desarrollarse ya que no pueden hacerlo en un entorno alcalino...
El doctor Tullio Simoncini utiliza algo tan simple como bicarbonato sódico diluido en agua logrando detener el crecimiento de los tumores. Dilución que simplemente se ingiere o bien, cuando se quiere llegar rápidamente cerca del tumor, se aplica por vía intravenosa."
Este sistema no sólo es efectivo, según Simoncini y los pacientes por él tratados, sino que además no tiene efectos secundarios. Para él la causa del cáncer es la Candida Albicans (hongo) y la solución el Bicarbonato Sódico, que aplicado correctamente termina con la enfermedad en un plazo de unas 6 semanas. Curiosamente, otros especialistas coinciden en los mismos plazos proponiendo tratamientos diferentes (ninguno de ellos los habituales).
A lo largo del reportaje se explica detalladamente todo el proceso y se afirma que el cancer no es una enfermedad sino un mecanismo de defensa del organismo:
"Simoncini forma parte de la corriente de investigadores que considera que el cáncer no es una enfermedad sino un mecanismo de defensa del organismo cuyo objetivo principal es mantener al ser humano con vida. Y lo que llevaría al enfermo a la muerte, por tanto, sería impedir desde fuera ese proceso curativo interno."
Las investigaciones parecen apuntar precisamente a la explicación sobre el desarrollo de esta enfermedad que da Simoncini (basada en el estudio del PH) y otros profesionales y expertos en el tema, aunque las fórmulas para luchar contra el problema varían de unos a otros. En lo que si coinciden es en la inconveniencia e ineficacia de los tratamientos típicos empleados.
Por otra parte, Simoncini y algunos otros se enfrentan al sistema establecido y, en consecuencia, se ven atacados, desacreditados e incluso impedidos judicialmente de ejercer su profesión. Todo ello nos hace plantearnos si realmente el poder farmacéutico está por encima de nuestra salud.
El debate está abierto y sólo los pacientes que han podido optar a estas terapias no convencionales están en disposición de decir si son realmente válidas.
Web de Tullio Simoncini
http://www.curenaturalicancro.com
Andrea Botti
N.D./CHNP/ Lic. Psic. Holistica
http://www.reikienbrooklyn.com
Preguntas? Informacion?
sientete libre de contactarte conmigo!
ALIMENTCION CRUDIVORA
BENEFICIOS DE LA ALIMENTACIÓN CRUDÍVORA
Deberíamos seguir a la naturaleza y no contrariarla: ella es la maestra” (Paracelso)
Cuando hablamos de alimentación crudívora nos referimos a todos aquellos alimentos que se pueden comer crudos y que, en realidad, son la mayoría: frutas, semillas de girasol, sésamo; frutos secos como las nueces; raíces como las zanahorias y remolachas; vegetales como el repollo, coliflor; brotes y ensaladas de hojas, tallos, flores de zapallo, etc.
Estos alimentos que no han sufrido modificaciones por la temperatura ejercen efectos muy benéficos sobre el organismo humano ya que mantienen intactas sus propiedades físico-químicas y nutricionales y son fuente de elementos esenciales para el mantenimiento de la salud, como es el caso de las vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.
DIFERENCIAS ENTRE EL ALIMENTO
COCINADO
Produce leucocitosis postprandial
No tiene vida
Pierde vitaminas
Pierde minerales
Pierde esencias aromáticas
Pierde la actividad enzimática
Difícil digestión
Consume energía vital
Produce sueño postprandial
Inflama las mucosas y es mucógeno
Aumenta las bacterias putrefaccientes en colon
CRUDO
Evita la leucocitosis
Es un alimento vivo
Posee vitaminas
Tiene minerales
Retiene las esencias aromáticas
Conserva la actividad enzimática
Digestión más fácil
Aumenta la energía vital
No lo produce al sueñO postprandial
No es mucógeno
Elimina las bacterias putrefaccientes y genera una flora colónica favorable
Veamos algunos conceptos enumerados en el cuadro:
Leucocitosis postprandial: es el aumento anormal de los glóbulos blancos (leucocitos) luego de la ingesta de un alimento cocinado: esto significa que el organismo desconoce el alimento cocinado y reacciona frente a él como frente a un enemigo: se apresta a defenderlo; con el alimento crudo este aumento de glóbulos blancos no se produce, beneficiándose así el sistema inmunológico.
Que el alimento cocido no tiene vida es una verdad “de Perogrullo”porque todos sabemos que cualquier ser vivo sometido a las condiciones de cocción, muere.
Al cocinar se pierden en mayor o menor proporción varios nutrientes: vitaminas, minerales, esencias aromáticas; no es que se pierdan todos pero sí una buena parte de aquellos que son sensibles al calor (termolábiles) o de los que son solubles y pasan al líquido de coción (que se pueden recuperar), y de los que son volátiles (los aromas) que pasan al aire; la pérdida es mayor cuanto mayor es la temperatura y el tiempo de cocción.
Las esencias aromáticas son sustancias volátiles que normalmente va despidiendo el alimento (ese rico olorcito...!). Los aromas que son agradables a nuestro sentido del olfato, tienen acciones farmacológicas saludables para el organismo: aumentan la secreción de saliva (se me hace agua la boca...!) y la secreción de enzimas digestivas, aumentan la sensación de saciedad y permiten disminuir la cantidad de comida.
La actividad enzimática que se pierde al cocinar los alimentos es muy importante para la digestión. Entre estas enzimas se encuentran las que actúan en el catabolismo celular de los tejidos que forman el alimento. Muchas de ellas tienen la función de desintegrar las macromoléculas (proteínas, almidones, ácidos nucleicos) como también a otras más pequeñas (fosfolípidos, nucleótidos, polipéptidos) que hay en el alimento y que no pueden ser absorbidos por la mucosa del intestino sin esa modificación química. Esa función también la tienen las enzimas digestivas de nuestro organismo, con la ventaja de que las del vegetal son específicas para las moléculas que acompañan.
Contrariamente a la que se cree vulgarmente, los alimentos crudos son más fáciles de digerir que los cocidos por la presencia de las enzimas propias que vimos en el punto anterior.
La energía radiante o “aura” que tienen los alimentos crudos (como todos los seres vivos) también se pierde al cocinarlos.
La modorra postprandial se debe a los alimentos cocinados: cuando se consumen alimentos crudos desaparece esa sensación de letargo.
Muchos resfríos y otras manifestaciones de mucosas inflamadas que se atribuyen a factores climáticos: frío, lluvia, se deben en realidad a la capacidad de producir mucus de los alimentos cocidos, en especial a los refinados, farináceos, cráneos, chacinados, etc. Los alimentos crudos no sólo no producen mucosidad sino que pueden llegar a evitar la que producen los alimentos cocidos.
El tipo de bacterias que predomina en el intestino depende de la alimentación, ya que ésta determina el medio de vida que encontrará el microbio. La flora intestinal que genera el alimento crudo es muy favorable para nuestro organismo: ella sintetiza vitamina B12, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, y además tienen la capacidad de digerir las fibras y extraer de ellas nutrientes como minerales, oligoelementos, vitaminas y otros.
Si buscamos en el diccionario, encontramos que la palabra “crudo” está asociada a conceptos negativos (“cruel, áspero, despiadado”;“aplicado a la fruta que no está en sazón”;“dícese de los alimentos difíciles de digerir”; “aplicado al tiempo muy frío y destemplado”): tal vez a eso se deba el rechazo hacia la alimentación crudívora.
En realidad, los alimentos en su estado natural, no se presentan crudos: la naturaleza, a través de los rayos solares los “cocina” hasta su punto justo para que puedan ser consumidos. Los alimentos naturales han sido perfectamente cocinados por el sol, el gran “cocinero”natural.
Por eso mi consejo es:
■Que no falten frutas en la dieta, siempre lejos de las comidas principales
■Que no falten las ensaladas crudas en las comidas principales;
■Ingerir igual o mayor cantidad de alimento crudo que de cocinado;
■Ingerir primero lo crudo y luego lo cocinado (o por lo menos juntos)
Aquellas personas que no toleren la alimentación cruda deben incorporarla en pequeñas cantidades y consultar con el profesional para hacerlo según sus condiciones personales.
Deberíamos seguir a la naturaleza y no contrariarla: ella es la maestra” (Paracelso)
Cuando hablamos de alimentación crudívora nos referimos a todos aquellos alimentos que se pueden comer crudos y que, en realidad, son la mayoría: frutas, semillas de girasol, sésamo; frutos secos como las nueces; raíces como las zanahorias y remolachas; vegetales como el repollo, coliflor; brotes y ensaladas de hojas, tallos, flores de zapallo, etc.
Estos alimentos que no han sufrido modificaciones por la temperatura ejercen efectos muy benéficos sobre el organismo humano ya que mantienen intactas sus propiedades físico-químicas y nutricionales y son fuente de elementos esenciales para el mantenimiento de la salud, como es el caso de las vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.
DIFERENCIAS ENTRE EL ALIMENTO
COCINADO
Produce leucocitosis postprandial
No tiene vida
Pierde vitaminas
Pierde minerales
Pierde esencias aromáticas
Pierde la actividad enzimática
Difícil digestión
Consume energía vital
Produce sueño postprandial
Inflama las mucosas y es mucógeno
Aumenta las bacterias putrefaccientes en colon
CRUDO
Evita la leucocitosis
Es un alimento vivo
Posee vitaminas
Tiene minerales
Retiene las esencias aromáticas
Conserva la actividad enzimática
Digestión más fácil
Aumenta la energía vital
No lo produce al sueñO postprandial
No es mucógeno
Elimina las bacterias putrefaccientes y genera una flora colónica favorable
Veamos algunos conceptos enumerados en el cuadro:
Leucocitosis postprandial: es el aumento anormal de los glóbulos blancos (leucocitos) luego de la ingesta de un alimento cocinado: esto significa que el organismo desconoce el alimento cocinado y reacciona frente a él como frente a un enemigo: se apresta a defenderlo; con el alimento crudo este aumento de glóbulos blancos no se produce, beneficiándose así el sistema inmunológico.
Que el alimento cocido no tiene vida es una verdad “de Perogrullo”porque todos sabemos que cualquier ser vivo sometido a las condiciones de cocción, muere.
Al cocinar se pierden en mayor o menor proporción varios nutrientes: vitaminas, minerales, esencias aromáticas; no es que se pierdan todos pero sí una buena parte de aquellos que son sensibles al calor (termolábiles) o de los que son solubles y pasan al líquido de coción (que se pueden recuperar), y de los que son volátiles (los aromas) que pasan al aire; la pérdida es mayor cuanto mayor es la temperatura y el tiempo de cocción.
Las esencias aromáticas son sustancias volátiles que normalmente va despidiendo el alimento (ese rico olorcito...!). Los aromas que son agradables a nuestro sentido del olfato, tienen acciones farmacológicas saludables para el organismo: aumentan la secreción de saliva (se me hace agua la boca...!) y la secreción de enzimas digestivas, aumentan la sensación de saciedad y permiten disminuir la cantidad de comida.
La actividad enzimática que se pierde al cocinar los alimentos es muy importante para la digestión. Entre estas enzimas se encuentran las que actúan en el catabolismo celular de los tejidos que forman el alimento. Muchas de ellas tienen la función de desintegrar las macromoléculas (proteínas, almidones, ácidos nucleicos) como también a otras más pequeñas (fosfolípidos, nucleótidos, polipéptidos) que hay en el alimento y que no pueden ser absorbidos por la mucosa del intestino sin esa modificación química. Esa función también la tienen las enzimas digestivas de nuestro organismo, con la ventaja de que las del vegetal son específicas para las moléculas que acompañan.
Contrariamente a la que se cree vulgarmente, los alimentos crudos son más fáciles de digerir que los cocidos por la presencia de las enzimas propias que vimos en el punto anterior.
La energía radiante o “aura” que tienen los alimentos crudos (como todos los seres vivos) también se pierde al cocinarlos.
La modorra postprandial se debe a los alimentos cocinados: cuando se consumen alimentos crudos desaparece esa sensación de letargo.
Muchos resfríos y otras manifestaciones de mucosas inflamadas que se atribuyen a factores climáticos: frío, lluvia, se deben en realidad a la capacidad de producir mucus de los alimentos cocidos, en especial a los refinados, farináceos, cráneos, chacinados, etc. Los alimentos crudos no sólo no producen mucosidad sino que pueden llegar a evitar la que producen los alimentos cocidos.
El tipo de bacterias que predomina en el intestino depende de la alimentación, ya que ésta determina el medio de vida que encontrará el microbio. La flora intestinal que genera el alimento crudo es muy favorable para nuestro organismo: ella sintetiza vitamina B12, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, y además tienen la capacidad de digerir las fibras y extraer de ellas nutrientes como minerales, oligoelementos, vitaminas y otros.
Si buscamos en el diccionario, encontramos que la palabra “crudo” está asociada a conceptos negativos (“cruel, áspero, despiadado”;“aplicado a la fruta que no está en sazón”;“dícese de los alimentos difíciles de digerir”; “aplicado al tiempo muy frío y destemplado”): tal vez a eso se deba el rechazo hacia la alimentación crudívora.
En realidad, los alimentos en su estado natural, no se presentan crudos: la naturaleza, a través de los rayos solares los “cocina” hasta su punto justo para que puedan ser consumidos. Los alimentos naturales han sido perfectamente cocinados por el sol, el gran “cocinero”natural.
Por eso mi consejo es:
■Que no falten frutas en la dieta, siempre lejos de las comidas principales
■Que no falten las ensaladas crudas en las comidas principales;
■Ingerir igual o mayor cantidad de alimento crudo que de cocinado;
■Ingerir primero lo crudo y luego lo cocinado (o por lo menos juntos)
Aquellas personas que no toleren la alimentación cruda deben incorporarla en pequeñas cantidades y consultar con el profesional para hacerlo según sus condiciones personales.
Andrea Botti
N.D./ CHNP/ Lic. psic. Holistica
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